skip to main |
skip to sidebar

Por Francisco De Luna
Poza Rica, Ver.- La tarifa que marca el engomado de los taxis colectivos tiene más de año y medio de caducidad, luego de que los trabajadores del volante y dirigentes de taxistas decidieron incrementar el costo del pasaje a partir del 12 de diciembre del 2006; pasó de cuatro a cinco pesos.
De acuerdo a la entrevista entre los trabajadores, dieron a conocer que a pesar de haber informado con anterioridad a la Delegación General de Tránsito y Transporte sobre el incremento se les negó la solicitud, lo que ocasionó que impusieran la tarifa de cinco pesos en las 11 rutas del servicio colectivo.
El secretario general de taxistas adheridos a la CROM, Jaime Isaac Hernández Córdoba, dijo que la tarifa que marca el engomado ha caducado, por lo que han solicitado a la Delegación de Tránsito se les renueve la tarifa que marcan los estampados.
La tarifa que marcan en los taxistas es de cuatro pesos, precio que en un principio fue respetado, de ahí se le incrementó cincuenta centavos, finalmente el 12 de diciembre del 2006 de manera unánime, los taxistas por órdenes de sus patrones lo impusieron a cinco pesos, aun en contra de la delegación de Transporte Público y de la queja de los usuarios.
El estampado marca “La tarifa autorizada a partir del 03 de marzo del 2002 para transporte público de la modalidad de taxi” también precisa “4.00 pesos en todas sus rutas las 24 horas del día”.

El 26 de diciembre del 2006 el delegado regional de transporte público, Ricardo Altrogge Renovales, declaró que la tarifa para taxis no había sufrido ninguna variación, y que seguía siendo de 4 pesos “nadie debe pagar de más”, al mismo tiempo de informar que ya se había procedido contra tres prestadores del servicio, aplicándoles una sanción de 20 salarios mínimos, lo que representó más de 900 pesos y una suspensión de 6 meses de su licencia para conducir.
En la delegación de habían recibido denuncias telefónicas, pero luego, las personas que las formularon, no acudieron a señalar en forma directa al conductor que incurrió en la violación a la tarifa, de modo que no se pudieron proceder en contra.
Taxistas modalidad colectivo, dijeron que es necesario que se firme el acuerdo para que se establezca de manera oficial la tarifa de cinco pesos, ya que sólo existe el acuerdo verbal.
En aquellas fechas decidieron hacer el alza del pasaje, ya que sólo se lo habían autorizado a los autobuses, “nos estaban dejando en el olvido, el aumento sólo fue para los camiones, y nosotros nada, por eso todos acordamos subirle”.
Jaime Isaac Hernández, líder de taxistas, comentó que el aumento también se debió al incremento de los combustibles hecho que comenzó a “golpear” a los trabajadores.
Finalmente dio a conocer que se ha solicitado la apertura de nuevas rutas entre ellas, Vicente Herrera, Conalep, Granjas, Villa de las Flores, lo que permitiría incrementar el servicio y las 11 rutas que dan servicio actualmente.

Por Francisco De Luna
Poza Rica, Ver.- El problema de automedicación se acentúa entre la población, lo mismo en comunidades rurales que en las urbanas, aunque se tiene conocimiento que es en las ciudades donde se practica en mayor porcentaje, lo que se ha convertido en una preocupación médica, informó el médico Cruz Serrano de la fundación BEST, A.C.
Las medidas de autocuidados se vuelven cada vez más frecuentes y aunque han existido desde siempre, los pacientes nunca toman las medidas adecuadas, y se dejan llevar por lo que les recomiende el vecino o algún familiar sin que tengan el menor conocimiento médico, que podría ocasionarles riesgos a la salud, incluso empeorarla, y en una situación más crítica: La muerte.
Automedicarse implica ingerir más de lo que se requiere en dosis. El primer riesgo es la intoxicación que van desde el enrojecimiento de la piel a problemas mayores como un paro cardiaco. Si la persona es alérgica a sus componentes y los toma sin la valoración de un médico surgen consecuencias peligrosas de la automedicación para la salud como las complicaciones renales, nerviosas, cardiovasculares, sanguíneas y gastrointestinales.
Es común acudir a la farmacia para calmar un dolor que se desconoce por medio de un medicamento que también es desconocido y que nunca fue recetado por algún médico. Los antibióticos, analgésicos y vitaminas son los medicamentos que más consumen quienes se automedican.
Además, consideró que se puede agravar la enfermedad o simplemente puede que no pase nada ya que se puede ingerir más o menos de la dosificación requerida.
Todas las medicinas son peligrosas si no se consumen bajo la supervisión de un médico y podría resultar peor el remedio que la enfermedad. Se considera que muchas veces sucede esta situación entre los ciudadanos, el autorecetarse, “quizá a algunos si les funcionó la dosis, pero no todos los cuerpos ni el metabolismo son iguales, por lo tanto la medicina no funcionará de la misma manera en otro paciente, además los síntomas no indican que enfermedad se padece”.
Resulta más fácil automedicarse que acudir a la consulta médica, ya sea por el factor tiempo o por el pago de la consulta que casi siempre es lo segundo lo que trata de evitarse y por ello surgen las intoxicaciones o se empeora la enfermedad.
El médico, Sergio Cruz Serrano, opinó que en los niños y ancianos son con quienes se presenta esta problemática, ya que sus familiares o vecinos que cuidan de ellos, optan por estas medidas que dejan en peligro la vida del paciente.
Otro de los problemas es que las personas acuden a la farmacia para adquirir algún producto farmacéutico sin receta, piden lo que consideran les mejorará la salud, incluso los empleados de mostrador, también suelen hacer recomendaciones con base a la experiencia, lo cual debería ya de regularse, por lo que dijo que los médicos antes de recetar toman en cuenta, peso, edad, estado de salud, incluso antes de recomendar el fármaco, algunas veces piden exámenes de laboratorio para evitar cualquier complicación. (06/sep/08)

Por Francisco De Luna
Poza Rica, Ver.- El pulque o la “bebida de los dioses”, como también se le conoce, sufre el peligro de extinción, está siendo desplazada por la venta de cerveza y otros licores que matan el consumo y la preferencia con las nuevas generaciones de la juventud, es así como lo describió Honorio Espinoza de la pulquería “El Almendro” ubicada en la calle J. Bermúdez de la Colonia Ricardo Flores Magón.
El sabor, olor y consistencia viscosa, hace que los clientes regresen para beberla, algunos cada tercer día, otros cada semana, pero hay quienes ya no regresan. Las pulquerías se extinguen a través de los años, subsisten sólo tres en la ciudad, de las 20 que había hace 40 años.
No hace mucho que cerró sus puertas la pulquería el Oasis, también de la Ricardo Flores Magón. En estos días continúan con la venta “El Almendro”, “La pasadita” y “Las Abuelas”.
“El Almendro” el lugar que luce color amarillo con blanco, unas mesas y la barra, es el sitio en el que se dan cita varios trabajadores después de la jornada. A veces en silencio y de momento las canciones rancheras se apoderan del ambiente y no falta el que diga “¡Salud!” y levante su vaso en señal que su paladar degustará de la bebida de los Aztecas.
Es el ambiente del pueblo, “lo populacho” como lo dicen ellos, por que ahí no existe la falsa sociedad, ahí se dicen tal y cual piensa uno de otro, “¡Hey! Alacrán, vente pa´ca, ¿a dónde vas?, tenemos que seguirle, no mames, chíngate este último jarro”, mientras que el “alacrán” responde que sólo irá a echarse “una medallita”.
Son hombres de rostros profundos, bebedores del néctar de maguey, algunos mujeriegos, pero también nunca falta la mujer que acompaña al marido u otro de sus amores. En la “pulcata” es fácil escuchar de todo, hay quienes les lloran a sus mujeres, no importan las groserías, tampoco el humo del cigarro que se enciende como la nostalgia de quienes recuerdan infancias que se intercambian entre pláticas de amigos y desconocidos al momento que todos piden su jarro de curado de diversos sabores, así como el cascarudo (el pulque más fuerte), por que es una de las identidades del mexicano.
Los consumidores consideran que estar en la pulquería es como estar en casa, de pronto los amigos bromean, cantan, los foráneos recuerdan sus pueblos pero reviven sus momentos con el sabor de la bebida.
Al pulque también se le han atribuido diferentes propiedades curativas, pues hay quienes aseguran beberlo para evitar la diabetes o para controlarla, aunque también se cree que es afrodisíaco, lo que si es seguro que entorno a la bebida giran mitos y realidades.
Ahora estos giros comerciales ya no tienen las mismas características coloniales que hacían ofrenda a los Aztecas, pues también se han ido adaptando a través de los años. La música ranchera era una de las particularidades, los consumidores con sombreros y nunca podía faltar la afinada garganta o voz aguardentosa que cantara las piezas musicales de Vicente Fernández, José Alfredo Jiménez, Javier Solís, Pedro Infante y otros ídolos de la música vernácula.
Actualmente las pulquerías pasan por un estado decadente por la popularidad que tiene la cerveza y otras bebidas alcohólicas, además de la apertura de bares, cantinas y discotecas, a tal grado que se ha visto reflejado en la venta del pulque, ya que por lo menos hace 30 años se lograba la comercialización de mil litros diarios, y ahora sólo cien, pero cuando el comercio es pésimo a penas se venden 60 litros.
El precio por litro es de ocho pesos, pero también depende si es curado que consiste combinarlo con jugos de fruta de temporada, el pulque natural es de color blanco y el más demandado por la gente mayor. Pulque curado, los hay de piña, jobo, cacahuate, pistache, nuez y más sabores.
Honorio Espinoza, hijo del fundador de la “pulcata” hace más de 30 años, dijo no recordar la fecha exacta, pero recuerda que en un principio el negocio se ubicaba en la calle Andrés Quintana Roo de la Flores Magon, en donde se daban cita importantes trabajadores de Petróleos Mexicanos, quienes eran los clientes que abarrotaban las barras, pero al tiempo que se fueron de la ciudad la bebida de los dioses cayó casi al 90 por ciento.
Hace por lo menos cinco años tuvo que reducir la compra de pulque que le traen de Tulancingo Hidalgo y aunque le surten todos los días, sabe que la venta ha mermado por la competencia de las cervezas y otros licores. (03/sep/08)

Por Francisco De Luna
Poza Rica, Ver.- Los organilleros o cilindreros están casi en el olvido, a pesar de que han inmortalizado momentos con sus tristes melodías que dejan escapar al paso del caminante, aunque algunos cruzan indiferentes, otros se acercan para darles unas monedas o simplemente para escuchar la música.
Juana Margarita Barcenas Pineda, desempeña el rol de cooperadora lo mismo que su hija Joselin Virginia Sánchez, mientras que su cuñado Daniel Rosas Valencia, es el “burro” u organillero, se encarga de girar la manivela del cilindro para hacer sonar las melodías.
Cuando bien les va logran reunir 150 pesos para cada uno. Llegaron a Poza Rica desde hace una semana y permanecerán otra semana más para regresar tocando de pueblo en pueblo hasta llegar de nuevo a la ciudad de México.
Deben recorrer las calles para ganarse el sustento, llevando a cuestas estos antiquísimos aparatos, cuyo peso oscila entre los 30 y 50 kilos.
La actividad se realiza desde principios del siglo XX, pero ahora se ha convertido en una alternativa de trabajo para estudiantes o profesionistas desempleados. La historia de Juana, Joselin y Daniel repiten las mismas escenas de organilleros que se instalan cerca del Palacio de Bellas Artes en la ciudad de México.

Ellos pertenecen a la Unión de Organilleros de México, y lamentaron que sólo queden 30 organillos originales en todo el país, aunque 90 ya son más comerciales. Cada aparato contiene ocho melodías. El cilindro que ellos portan destacan: La Ley del Monte, Amor Eterno, La del moño colorado, Cómo han pasado los años, Barrilito, entre otras, aunque las más comunes es encontrar las Mañanitas, las golondrinas, Cielito Lindo que con su nostalgia remontan los tiempos y recuerdos de un amor o fragmentos de la vida.
Dijo que no se trata de mover la manivela, se tiene que sentir la música para darle ritmo al organillo tal y como se los ha enseñado Don Odilón Jardines, el más viejo de los cilindreros del país que empezó a los siete año en el oficio, a la fecha sigue realizando la actividad con sus más de 70 años.
Los tres personajes recorren las ciudades de la nación, van de pueblo en pueblo y de calle en calle, no importan las condiciones climatológicas, siempre a cuestas llevan el aparato antiguo que por si sólo cuenta la vida de familias y enamorados que sentados por las tardes en plazoletas, escuchan cada canción del instrumento que podría estar condenado a desaparecer y que ya forma parte del folclor mexicano.
No les ha sido fácil difundir por las ciudades al organillo, pues en Pachuca Hidalgo Tienen prohibido realizar esta actividad y al que vean tocar, son perseguidos por las autoridades municipales, incluso hasta detenidos. 
Le dedican hasta 12 horas diarias para tocar, comienzan desde las 08:00 de la mañana, salen siempre con sus uniformes “De Pancho Villa, por que así lo quiso ese personaje histórico” contó Juana Margarita, mientras que en el cilindro dejaba escapar la triste melodía de Amor Eterno.
La desaparición de los organillos está ligada a los pocos reparadores existentes, la facilidad para conseguir las piezas, sin embargo aún siguen inmortalizando momentos con sus melodías, al paso de los transeúntes que les hace recordar quizá instantes no muy lejanos.

Por Francisco De Luna
Poza Rica, Ver.- La marcha “Iluminemos Poza Rica” que se llevó a cabo el pasado sábado, se desarrolló en calma, los ciudadanos demostraron una vez más la solidaridad, para manifestarse en contra de la inseguridad, aunque en esta ciudad la participación fue poca, los presentes consideraron que el resto de la población tuvo miedo.

La cita fue en el campo “Los Cuervos” de la colonia Cazones para después dirigirse hacia el boulevard Adolfo Ruiz Cortinez y llegar a la pérgola del parque Benito Juárez a las 20:00 horas.
La caminata fue para manifestarse a favor de la seguridad pública. Minutos antes de las 19:00 horas encendieron las velas y linternas que iluminarían el transcurso de la marcha silenciosa que conformaron cerca de 40 personas vestidas de blanco, que sostenían una leyenda “Por un Poza Rica seguro, iluminemos Poza Rica”.
Como su nombre lo indica, fue una marcha silenciosa, no hubo gritos, consignas, nadie señaló ni culpó a nadie, no hubo pancartas, fue el silencio total. Sus rostros iluminados por la luz de las velas mostraban la preocupación por la inseguridad que se vive en el país.
No hubo protagonismos, tampoco discursos, mucho menos tuvo tintes religiosos y políticos.
Mientras avanzaban algunos se unían a la caminata; resguardados por la policía intermunicipal y tránsito del estado para estar a la expectativa y mantener la calma. La noche empezaba a sombrear la ciudad, entonces las velas sopladas por el poco viento meneaban las llamas a cada paso que los aproximaba al lugar indicado, y aunque no decían nada, su silencio fue más que una petición para poner alto a la inseguridad, por que el país quiere paz.
Cuando llegaron a la pérgola del Parque Juárez, uno a uno colocaron las velas, mientras que otro personaje de nombre Palermo Galindo llegó al sitio, portando la bandera de México y dos pliegos de unicel con la leyenda: “Si no pueden renuncien, jóvenes profesioncitas esperan”. Él dijo ser independiente, de no formar parte de ninguna agrupación, pero siente la misma necesidad de manifestarse a favor de la tranquilidad.

Antes de las 20:30 horas se colocaron las velas que iluminarían el parque Juárez, de manera silenciosa se fueron colocando en posición de firmes y con la mirada fija hacia los presentes, comenzó la entonación del Himno Nacional Mexicano que también al unísono cantaron quienes pasaban y se detenían para presenciar la protesta.
Por Francisco De Luna
Poza Rica, Ver.- La gente de la sierra se enfrenta a una vida difícil. Algunos no tienen luz eléctrica, agua potable, mucho menos teléfono ni televisión. Viven de la agricultura y en ella se basa la economía. Cuando hay escasez de dinero, un número indefinido de familias recurren al trueque: cambian un animal por maíz, frijol o carne -que también es escasa.- La vida cotidiana transcurre de forma sencilla.
Tal y como lo menciona doña Rosa Vicente de 67 años, de la comunidad de Tahuaxni, ranchería que pertenece al municipio de Zozocolco de Hidalgo, Veracruz: Por las mañanas los hombres se disponen a ir a l campo, mientras que las mujeres a las 04:00 de la madrugada, tienen que prenderle fuego a la leña, colocar el comal y martajar nixtamal en el metate ----metate que ha conservado por más 45 años-- pues es un regalo de su abuela y herencia familiar que se va otorgando generación tras generación. A esa hora, pone al fuego la olla de barro para hervir el café; a un costado otras flamas muy amarillas esperan el comal para cocer las tortillas, gruesas o delgadas, pero que al olearlas despiden el aroma más agradable lo que provoca el apetito que se sacia con los frijoles recalentados que se cosecharon en el campo o que fueron producto del intercambio por algún animal del patio.No puede faltar la salsa de chile “piquín”, o “pico pájaro”. La vida entre los indígenas totonacos es parecida a la del vecino, del compadre, del amigo, pues la mayoría coincide en la misma labor ---en el campo--- cosechar el maíz, arar la tierra, chapear, cargar los pesados bultos; y se distinguen entre lo verdoso de la milpa o del monte por la indumentaria blanca, también caminan descalzos o portan los tradicionales huaraches de cuero y suela rígida para subir o andar entre los caminos que serpentean los cerros y terrenos accidentados, pues varios de ellos viven en las partes más altas de las montañas.
Doña Rosa Vicente, platicaba cómo es la vida de los lugareños, mientras miraba fijamente a la lente de la cámara, contó la vida de sus hijos, ahora ya profesionistas, algunos aún se dedican al campo, otros de sus hijos y nietos se han visto en la necesidad de salir de la comunidad, incluso del país, en busca del anhelado “sueño verde” o mejor conocido “sueño americano”.
Mientras el viento soplaba los rostros anunciando una tormenta, continuaba con el relato, y explicó que no es nada raro que las cosechas se pierdan por las lluvias torrenciales o los insoportables fríos, y para compensar estas dificultades, se dedican a la comercialización o intercambio de algunos productos como la hoja de maíz, naranjas y algunos que otros animales del corral. “Hablar de la vida de los campesinos, de los indígenas es bastante, no se termina, pues como en toda sociedad, hay fracasos, buenos momentos, historias y marginación”. Refirió con el acento y la lengua Tutunaku´, que por cierto “agoniza”, debido a que algunos pobladores se avergüenzan para comunicarse con ella. Y en torno a la vida indígena también se cuentan historias, leyendas que van sembrando quizá el miedo entre sus pobladores.

Por Francisco De Luna
Poza Rica, Ver.- Las vacas y la gente beben de la misma agua en el ejido Cerro del Mesón. Los habitantes se abastecen de la presa que luce un tono verde en donde el líquido es sucio. En la orilla de la poza hay lodo y pisadas de ganado y de quienes acarrean el agua.
Don Demetrio Maldonado Rosas, contó que desde hace siete meses padecen del desabasto del líquido, mientras miraba a los niños que jugueteaban entre el lodo y se entretenían atrapando camarones de agua dulce (burritos) en lo que esperaban llenar un recipiente de 40 litros.
La diferencia es notoria, entre la última colonia Prensa Nacional y Cerro del Mesón. Terminan las calles pavimentadas y empieza la terraceria que anuncia la bienvenida a la comunidad conformada por 40 familias, que desde hace 32 años llegaron para crear el único ejido de Poza Rica.
La carencia de agua, también es notoria, los pozos ya no tienen nada, sólo hay humedad y escurren chorritos de agua. Hacen guardia para esperar que se acumule el líquido, lo que les lleva por lo menos una hora en llenar una cubeta, pero hay días en que tienen que hacer tiempo hasta tres horas.
El niño Roberto Ramírez Pérez y su hermana Ana Laura jugaban en la presa con su pequeña prima Alma Delia, también esperaban obtener agua, pero contaron que hay ocasiones en que los pozos de plano se secan y entonces optan por otro plan: comprar el agua a don “Chico” que vive en la parte más alta del lomerío, quien la comercializa en 20 pesos por el llenado de dos cubetas.
Demetrio Maldonado, recalcó “el que se duerme se queda sin agua”. Para las familias se ha convertido en una verdadera preocupación. Los tres tanques con los que cuentan están vacíos, los llenan con la única pipa que visita el retirado lugar. La última vez que llenaron los tinacos fue hace una semana pero no logra abastecer a las 40 familias.
La mayoría de las casas son de madera, techos de lámina de zinc y cartón, y alguna que otra de concreto, algunas tiendas poco abarrotadas en donde se reúnen los campesinos después de trabajar y arar el campo. Ahí se refrescan la garganta con una caguama bien fría, “a falta de agua, una buena chela” decían al momento de empinarse la botella mientras se resguardan del sol abrasador del medio día, esperanzados a la lluvia para lograr mejor producto en sus cosechas.
La falta de agua y lluvia afecta de manera caótica a las cosechas, la tierra árida en algunas partes del ejido muestran por la situación en la que están inmersos. La producción de la milpa es la más afectada, pues el elote no alcanza la proporción adecuada, dijo don Agustín Quintero, al tiempo que señalaba su terreno que se distinguía por la mancha de tierra ante la falta de vegetación.
A siete meses sin el líquido, la situación para ellos empeora; la red de tuberías instaladas desde la administración del expresidente Jorge Elías Rodríguez, siguen sin funcionar, “las autoridades municipales se han olvidado de nosotros, por que no estamos en la ciudad” manifestaron. (27/agosto/08)